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Video: Así es volar en parapente justo al lado de Bogotá

El nombre del departamento de Cundinamarca recuerda sus montañas, el ave insignia de Colombia y el sueño más profundo del hombre: volar. Cundinamarca proviene de los vocablos quechuas ‘kuntur’ y ‘marca’ que al unirse significan (tierra, comarca o nido) del cóndor’.

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Esto lo sabe un grupo de practicantes de parapente del municipio de La Calera quienes crearon la empresa “Nacidos para volar” con la cual impulsan el turismo de aventura en un  pueblo ubicado a tan solo 16 kilómetros de Bogotá.

El gerente de Nacidos para volar y piloto de parapente, Miguel Sánchez, y sus compañeros de vuelo son unos entusiastas de un deporte que permite vivir las mismas sensaciones de las aves cuando abandonan las ataduras de la tierra.

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Para practicar parapente no solo hay que tener o el equipo: vela, arnés, casco y paracaídas de emergencia, también es necesario ubicar un despegadero, una montaña alta que tenga por lo menos 50 metros libres para tomar impulso, un lugar donde se puedan aprovechar los buenos vientos.

Luego del violento despegue en el que la propulsión la dan las piernas, en el aire la sensación cambia, la suavidad ahora acompaña al parapentista gracias al fluir de las corrientes de aire.

Atado a unas cuerdas delgadas un poco más gruesas que las que se usan en las cometas, el parapentista conduce la vela incluso en círculos que producen mareo al pasajero. El viento seca los labios y el sonido de las ráfagas de aire se agudiza. Entre las nubes, no hay sombras, obstáculos y nace un concepto distinto de libertad, una que no tiene límites.

Desde el parapente se perciben las tres dimensiones: abajo hay una tierra parcelada como un ajedrez multicolor, al lado las verdes montañas donde la sombra refleja el vuelo. Al fondo el embalse San Rafael y La Calera, un pueblo que es la antítesis de la convulsionada capital.

Volar en parapente es lo más cercano al vuelo de un pájaro, del cóndor que seguramente vieron atravesar entre las nueves los indígenas que dominaron estas tierras y que soñaron con conquistar el cielo de la hoy llamada Cundinamarca o comarca del Cóndor.