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Comunicación y cultura influyen en el tipo de decisiones individuales

Un estudio experimental muestra cómo en una crisis los gerentes de empresas tienden a despedir menos a sus empleados si hay una conversación significativa entre las partes. Por el contrario, cuando la medida se toma solo a partir de la comunicación de datos, se tiende a privilegiar el beneficio de las empresas sobre el de las personas. Este es uno de los resultados presentados en el Seminario CID del pasado lunes 13 de febrero, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.

Bogotá D.C. 20 de febrero de 2017 (Comunicaciones FCE – CID). La toma de decisiones es un proceso que requiere la evaluación, ponderación y selección entre diferentes alternativas. Pero, ¿cómo elegir la más adecuada? Según lo expuso la profesora Olga Manrique Chaparro en el más reciente Seminario CID, decidirse por algo implica una interacción entre conocimiento subjetivo y la observación del entorno, para lo cual las personas hacen esfuerzos en la búsqueda de elementos que les permita tomar mejores opciones. Para lograrlo, se acude a la búsqueda de información, a la experiencia de otros y a la cooperación.

La docente, quien es coordinadora de la Maestría en Ciencias Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de Colombia, aseguró que en economía se ha considerado a los incentivos como estímulos para que una persona, grupo o sector tome una u otra decisión, según el grado de retribución o desempeño que le beneficie. No obstante, existen mecanismos alternativos para tal fin. Uno de ellos son los llamados nudges, que en español podría entenderse como “dar un empujón” para tomar elecciones más reflexivas sobre determinados asuntos.

Lo automático y lo reflexivo

La magíster en Ciencias Económicas Mercy Tatiana Arias Otálora, en su tesis de Maestría Toma de decisiones económicas: nudges y conversaciones significativas, explica que desde áreas como la neuroeconomía se ha propuesto que las personas cuentan, a nivel cerebral, con dos sistemas de pensamiento para la toma de decisiones: el automático y el reflexivo. El primero recae en el instinto e impulsa a tomar acciones rápidas y de acuerdo con las sensaciones (como quitar la mano de una hornilla caliente). El segundo es más consciente y desarrolla un proceso de deliberación (como cuando se debe dar la respuesta a una operación matemática).

Sin embargo, según la egresada de la Facultad de Ciencias Económicas UN, algunas veces lo automático se impone sobre aquellas decisiones que deben ser reflexivas, lo que ocasiona la selección de alternativas no deseadas. “Es aquí donde entran los nudges, que permiten que las fuentes y el conjunto de información (factor situacional) se vea ampliado en los individuos y, de esta manera, el sistema automático tienda a dar paso al reflexivo en los casos que así lo requieran, o en el que este actúe y posea un rango de información más amplio para la toma de una decisión”.

En el experimento realizado en el desarrollo de la tesis se observó que aquellas conversaciones o nudges sobre temas relacionados con la ética o responsabilidad social parecen haber tenido un efecto más claro en el cambio de las decisiones de los participantes en cuanto a despedir o no a una persona.

Lo anterior va en sintonía con lo expuesto por el sociólogo Peter Kollock, quien en sus estudios determinó –como lo cita en su tesis Arias Otálora– que la confianza que se genera con la conversación entre individuos crea un sentido común de identidad o un propósito, construye relaciones y conexiones entre personas e ideas y permite entregar mayor información sobre un tema, que de otra forma no se podría ofrecer.

“El potencial de estas conversaciones como un generador de cambio en los individuos ya ha sido puesto a prueba en varios ámbitos, desde grandes corporaciones hasta comunidades rurales, de manera tal que se han construido diferentes metodologías para su implementación. Una de ellas es la del Open Space™ o Espacio Abierto, técnica que favorece el intercambio dinámico de ideas, permitiendo a los participantes experimentar la auto-organización, el liderazgo cambiante, el empoderamiento personal, la expresión de los diversos puntos de vista y el aprendizaje a partir de la reflexión”, asegura la egresada en la tesis.

La profesora Olga Manrique asegura que la importancia de estos experimentos radica en que, en términos de materia económica, se pueden entender cuáles son los mecanismos que llevan a ciertos resultados. “Evidenciamos que cuando a las personas se les da la posibilidad de dialogar entre sí, de forma libre y sin lineamientos, los resultados mejoran a la hora de plantear soluciones a determinados problemas”.

Deferentes ante los extranjeros

Otro experimento, esta vez realizado para la tesis de maestría en Ciencias Económicas UN de la egresada alemana Dina Fassbender, fue sobre la cultura y sus implicaciones en las decisiones económicas. Al respecto, la profesora Manrique recordó que desde los años noventa, en el contexto de la economía institucional, se volvió a prestar atención al aspecto cultural, inicialmente desde la confianza, gracias a la posibilidad de incluirla en modelos económicos a través de las creencias, cuantificadas como la probabilidad de que otro agente tome cierta decisión. Esto parte de premisas como la del intelectual austriaco Karl Polanyi, quien decía que la economía no actúa en el vacío, sino que está subordinada a la política, la religión y las relaciones sociales.

El ejercicio que se desarrolló consistió en aplicar un experimento del juego de confianza con tres tratamientos (dos de colombianos y un tercero en el que interactuaban ciudadanos colombianos y alemanes) para determinar el grado de confianza y confiabilidad. Adicionalmente, se complementó el análisis con una encuesta para determinar aspectos socioculturales que pudieran ayudar a comprender mejor los resultados.

Al analizarlos, se observó que la mayoría se identifica con el colectivismo horizontal; es decir, la interdependencia con los otros miembros de la sociedad, sin someterse a autoridad o jerarquías sociales. No obstante, entre los colombianos hay mayores puntajes en el individualismo vertical, relacionado con mayor jerarquización percibida en la sociedad y en relación con otros.

Se determinó, además, que en el ítem de confianza los colombianos se comportan deferentes frente a los alemanes, con quienes se manifestó mayores niveles de confianza y confiabilidad. En cambio, entre colombianos, punteó más la desconfianza. En su tesis, Dina Fassbender asegura: “este resultado es sorprendente en el sentido de que en la mayoría de experimentos anteriores se habían identificados niveles más bajos de cooperación para grupos heterogéneos”, o sea, más desconfianza hacia los extranjeros, pero al parecer no es el caso de los colombianos. Agrega que si estos comportamientos son el reflejo de lo que sucede en la vida real, la confianza entre las dos nacionalidades se puede traducir en relaciones económicas prósperas.

La profesora Manrique manifiesta que estos ejercicios experimentales, como metodología, hacen parte de una gran agenda investigativa en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Colombia, cuyo propósito es expandir los análisis económicos para entender diversos fenómenos sociales y acercar la disciplina a otras ciencias. Por eso, la invitación es que más estudiantes incursionen en este universo.

  • Vea la grabación completa y la entrevista a la profesora Olga Manrique: