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Concentración: el drama de la inequidad en Colombia

Volver a una ‘edad de oro’ en el crecimiento económico, incentivar una mayor representación de los territorios en la esfera parlamentaria, trabajar por una eficiente gestión tributaria y comprender las otras formas de inequidad espacial y de tierras fueron algunas de las ideas que presentaron los profesores de la Facultad de Ciencias Económicas de la UN Darío I. Restrepo, Álvaro Moreno, Orlando Villabona y William Chavarro – integrantes del Grupo Controversias sobre Desarrollo– en el evento “Estructuras de desigualdad en Colombia”, cuya primera jornada se cumplió el pasado miércoles 15 de marzo.

Bogotá D.C., 23 de marzo de 2017 (Comunicaciones FCE – CID). La inequidad en Colombia, una de las más altas del mundo, es evidente en cada uno de los contextos de la vida nacional. Según el Atlas de la distribución de la propiedad rural en Colombia, del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (2012), el 93 % de los propietarios en Colombia controla el 32 % de la tierra cultivable, mientras el 7 % lo hace sobre el 68 %. Otros datos significativos son que 11 departamentos no cuentan con senadores en el Congreso de la República, mientras que siete departamentos concentren cerca del 60 % de la representación parlamentaria, tanto en Cámara como en Senado.

“Esa concentración tiene que ver todo con el desarrollo económico actual del país, con la política económica, con los ganadores y perdedores en el mercado. Tiene que ver también con aquellos que están sub-representados y deben buscar padrino dentro del sistema político para lograr recursos y gestión para sus regiones”, aseguró Darío I. Restrepo, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de Colombia, durante la primera jornada del evento “Estructuras de desigualdad en Colombia”, realizada el pasado miércoles 15 de marzo, y que tendrá la segunda parte el próximo miércoles 29 de marzo, de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.

El académico, en su charla “Entramados sistémicos de las desigualdades” agregó que esos siete departamentos aglutinan la inmensa mayoría del gasto público y privado, las universidades más prestigiosas, la mejor infraestructura, la gran masa de trabajo formal y una considerable parte del crédito; son las regiones de donde salen los presidentes, los ministros y la clase política tradicional. Ese centralismo, dijo, es la manifestación del colonialismo interno que subsiste en Colombia, el cual concentra el poder en Bogotá, donde se decide sobre la distribución de los recursos, de las competencias locales, la soberanía y la administración.

Lo ideal: más desarrollo industrial y agrícola

Durante el encuentro académico, organizado por el Grupo Controversias sobre Desarrollo de la Escuela de Economía de la FCE UN, el profesor Álvaro Moreno, quien habló sobre su documento Desigualdad y Macroeconomía. Del conflicto armado al conflicto distributivo (pulse aquí para ver el documento), aseguró que la sociedad colombiana debe abrir el debate sobre cuáles deben ser las condiciones necesarias para liderar un proceso de crecimiento sostenido y de cambio estructural, que permita reducir las desigualdades en el largo plazo y que responda eficazmente a las demandas de los sectores populares y de las víctimas del conflicto armado.

Al respecto, señaló que el país debería retornar a la edad de oro de crecimiento (década de los cincuenta e inicios de los sesenta), que se caracterizó porque “la tasa de crecimiento del capital deseado se ajustó a la tasa de crecimiento potencial (crecimiento poblacional más tasa de cambio técnico) bajo condiciones de pleno empleo. En ese caso los salarios crecían con la productividad y la tasa de ganancia permanecía constante)”. Esto se lograba por un mayor énfasis en la producción industrial y agraria.

La realidad actual es muy distinta y peligrosa, como bien lo describe el profesor Moreno en el documento: “una mayor participación del sector minero y financiero en el PIB están relacionados con un deterioro creciente en la distribución del ingreso; esto es, la participación de los beneficios –vía las mayores rentas no ganadas como son los intereses y los arriendos del suelo– aumentan, mientras que el rublo de los salarios pierde peso en el ingreso nacional”.

Más orden tributario y otras miradas a lo rural

Otro tema abordado en el evento fue el tributario, a cargo del profesor Orlando Villabona, quien presentó su documento De una fiscalidad patriarcal a una con equidad (pulse aquí para ver el documento). El experto recordó que uno de los medios para reducir la iniquidad es el buen desempeño fiscal, algo que no ocurre en Colombia. Como lo evidenció a través de cifras y datos comparativos con otros países, las repetidas reformas tributarias en el país han hecho poco por el desarrollo equitativo.

Hechos como el desmonte del impuesto a la riqueza –que quedó por fuera del proyecto aprobado por el Congreso–, la falta de autonomía de la DIAN, las bajas sanciones y penalidades a los evasores, y el énfasis en tributos regresivos –como el IVA– agudizan la inequidad tributaria y el deterioro de los ingresos de la población, manifestó el docente.

“Otro problema estructural de la economía colombiana que también trunca su desarrollo, es la concentración de la propiedad y el ingreso. El coeficiente de Gini en las empresas está por encima de 0.8; en tal sentido es conveniente incentivar aquellas organizaciones que tengan un número importante de propietarios nacionales y que cada uno, y su grupo familiar, no posean más del 2 % de la propiedad. En tal sentido se propone que este tipo de empresas paguen un impuesto de renta del 20 %”, indicó el experto.

Añadió que en cuanto al impuesto de renta a personas naturales, en Colombia su recaudo es muy bajo: por ejemplo, en el 2011 representó el 3,8 % del PIB, frente a un 11,5 % de Italia y un 24,3 % de Dinamarca. Por otro lado, en el año 2012 las personas más acaudaladas generaron impuesto a la renta tan solo por el 1,2 % de sus ingresos, mientras que los de menores recursos (incluyendo los asalariados) pagaron el 3,0 %; es decir, estos últimos representaron el 250% de los de mayores ingresos.

Por su parte, el profesor William Chavarro, al hablar sobre desigualdad rural, indicó que uno de los principales problemas es que al sector terrateniente en Colombia no se le puede alzar la voz, debido al poder desmesurado que tiene, con apoyo de algunos sectores asentados en el Estado. “Con esa realidad por delante, ¿qué clase de política agraria se podría adoptar en un país con tasas de concentración predial tan desbordantes?, cuestionó el académico, líder del Laboratorio de investigación Espacio, Economía y Poder, desde donde se abordan los grandes conflictos del campo colombiano.

Desde su perspectiva, la historia de la desagriculturización, o pérdida de la importancia de la tierra, no es la única historia que puede contarse desde el enfoque territorial. “La otra es la de las victorias materiales de los pequeños agricultores, no en la repartición territorial debido a la larga tendencia dominante hacía la gran propiedad, pero sí en la producción agrícola, que condiciona cualquier intervención agraria y rural a trabajar con ellos, a integrarlos productivamente. La historia del enfoque territorial contada desde la agricultura campesina es la de su integración al mercado, hasta donde sea ventajoso a la causa del desarrollo; es decir, a la del crecimiento y acumulación del capital”, expone el profesor Chavarro en el documento Inequidad espacial y de tierras. Lectura comparada entre enfoque-territorial y territorios campesinos (pulse aquí para ver el documento).

El investigador considera que urge discutir el funcionamiento del enfoque territorial porque es el dispositivo de transformación regional y ejecución del primer punto del Acuerdo de Paz: “Hacía un nuevo campo colombiano”.

La segunda parte del evento “Estructuras de desigualdad en Colombia”, en la que se seguirán analizando las diversas iniquidades del país, tendrá lugar el próximo miércoles 29 de marzo en el auditorio principal de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, de 9:00 a.m. a 1:00 p.m., con entrada libre.

En esta oportunidad los conferencistas serán los profesores Jorge Armando Rodríguez (¿Descentralización sin representación?), Francesco Bogliacino (La evolución de la desigualdad en Latinoamérica en el siglo XXI: patrones, determinantes y causas), Gustavo Junca (La persistencia de la iniquidad y la segregación en la educación en Colombia) y César Augusto Giraldo (Lo trabajadores colombianos carecen de derechos sociales.