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Dólar y contrabando ahogan industria textil nacional

Si bien, el pasado 31 de agosto el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo anunció que tomará medidas concretas para alivianar la crisis del sector textil colombiano, el panorama sigue incierto para esta tradicional industria nacional. Carlos Alberto Rodríguez, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, considera que las alarmas sobre esta situación se habían prendido hace más de un año, pero solo se hicieron evidentes ahora con las decisiones que tomó Fabricato.

Bogotá D.C., 18 de septiembre de 2017 (Comunicaciones FCE – CID). En la más reciente Encuesta Mensual Manufacturera (EMM – junio 2017) realizada por la DIAN y publicada el pasado 14 de agosto, uno de los gremios con peor desempeño fue el relacionado con la manufactura textil. En lo que tiene que ver con la producción real, la variación anual del ítem de Confecciones de prendas de vestir quedó en un -13 % (con un -5,3 % en personal ocupado) y la de Hilatura, tejeduría y acabado de productos textiles en un -19,9 % (con un -8,8 % en personal ocupado)(1). Estos datos reflejan la compleja situación que afronta este colectivo.

“Desde el 2016, la economía nacional envió señales de lo que podría suceder con esta industria, cuya producción general disminuyó en un 4,2 %; sin embargo, de forma contradictoria las ventas se incrementaron entre un 3,8 y 4 %; con una característica particular, las importaciones legales de textiles habían disminuido en cerca de un 20%”, asegura el experto en empresas Carlos Alberto Rodríguez, profesor de la Escuela de Administración y Contaduría Pública de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia y Director del Grupo de Investigación en Gestión y Organizaciones (GRIEGO).

La pregunta es ¿qué puede estar pasando? Y la respuesta del académico es que con la volatilidad del dólar de los últimos años y con el visible incremento de contrabando comenzaron a existir dos realidades; por un lado, una gran oferta de mercancía extranjera, especialmente china a muy bajos costos, y por otro, un sector fabril nacional que no logra cubrir los costos de producción ante la baja demanda y la alta competencia desleal.

Según el profesor Rodríguez, el Gobierno pudo haber tomado acciones más drásticas en el momento que comenzó a hacerse evidente el fenómeno chino; por ejemplo, haber fijado los primeros topes a la importación de este tipo de productos, donde si entraba al país algo por debajo de los estándares establecidos legalmente, debía comenzar un proceso de mayor control de las importaciones. Esto todavía no se da.

Solo hasta ahora, según lo anunció el pasado 31 de agosto María Lorena Gutiérrez, Ministra de Comercio Industria y Comercio, se comenzarán a contemplar acciones concretas. “Como parte de las medidas que se están analizando se encuentra el decreto de control aduanero específico para los productos de la cadena textil. Esta norma establecerá un umbral de precios para la importación de esos bienes, con el propósito de evitar la sub facturación, haciendo que las telas que ingresen por debajo de ese umbral, sean sometidas a un control mucho más riguroso por parte de las autoridades aduaneras”, aseguró la funcionaria en un comunicado oficial (2).

En el mismo documento, manifestó que el Ministerio buscará introducir una variable adicional de peso por prenda, lo que mejorará y perfeccionará este proceso para eliminar el ingreso de mercancías con precios ostensiblemente bajos. Así mismo, dijo, se están culminando los términos para establecer un reglamento técnico de marquillado y etiquetado, que exigirá su adhesión a la prenda de manera cosida o permanente.

Estas disposiciones responden tanto al clamor de los textileros que han pedido en repetidas ocasiones mayores controles, como al hecho de la pérdida de cerca de 200 mil empleos en los últimos años de acuerdo con Jorge Duque, miembro de la Junta Directiva de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines.

El profesor Rodríguez recuerda que la industria textil en Colombia tiene una tradición centenaria, con grandes centros de fabricación en todo el país, principalmente en Antioquia, Caldas, Bogotá y sus alrededores. “Es un sector que incluso en la época de sustitución de importaciones lo quisieron fortalecer. Además, tiene reconocimiento internacional por la calidad de su confección; por eso, el Gobierno debería protegerlo a toda costa, porque de lo contrario el contrabando seguirá destruyendo empleos y la reputación de las empresas locales”.

El investigador agrega que según cálculos del gremio están en riesgo cerca de un millón 800 mil puestos. De hecho, firmas de renombre como Fabricato o Leonisa han tenido que reducir horas de trabajo y producción. Si bien, lo deseable es que el comprador nacional opte por adquirir prendas made in Colombia, será difícil convencerlo cuando en el mercado hay camisetas chinas por dos mil pesos. “Aquí lo único que se podría hacer es que el Estado proteja nuestra industria”, enfatiza el profesor Rodríguez.

1. www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/mmm/bol_emm_jul17.pdf
2. www.mincit.gov.co/publicaciones/38962/mincomercio_lidero_reuniones_con_cadena_de_hilos_textiles_confecciones_y_comercio_para_definir_medidas_para_el_sector
  • Vea la video columna con el profesor Carlos Alberto Rodríguez: