Escudo de la República de Colombia

El reto: salvar los escasos logros del posacuerdo

Francesco Bogliacino, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas. 

Las dificultades económicas que ha afrontado el país en los últimos años dejarán poco margen de maniobra al próximo gobierno para avanzar en temas sociales y en la consolidación del posacuerdo. Según el profesor Francesco Bogliacino, durante el 2018 habrá tres asuntos clave para discutir en lo social. El primero es sobre la política general de creación de empleo, cuya consolidación depende del crecimiento económico.

“En este ámbito hay dos problemas fundamentales, uno es el contexto macroeconómico internacional, en el cual hay amenazas geopolíticas y desórdenes monetarios que podrían repercutir en el crecimiento económico. En este caso, Colombia no tiene mucho margen de maniobra; de hecho, sin importar quién llegue al próximo gobierno, seguirá adoptando medidas de austeridad. Estas estrategias, de naturaleza procíclica, se deben a las decisiones no muy apropiadas tomadas en los últimos 25 años, que limitan el margen de acción del gobierno; esto afecta de manera negativa la posibilidad de crear empleo formal y de reducir la informalidad”, indica el economista.

El segundo eje clave tiene que ver con la política social, que se prevé seguirá por la línea de subsidios focalizados, con todo lo bueno y lo malo que esto puede tener; por ejemplo, existen limitaciones en estructurarlos de manera correcta, de lograr medidas sostenibles y de evitar el riesgo permanente de ser manipuladas políticamente como un instrumento de consenso.

El tercero está relacionado con políticas sociales extraordinarias, fundamentales en la etapa de posacuerdo, con dos líneas centrales: una es la restitución de tierras que, aunque sigue en camino, tiene atrasos significativos y su desarrollo en el corto plazo dependerá de los resultados electorales del 2018. “Este tema es cardinal porque hace parte del cuadro normativo para solucionar los problemas del campo, que son precisamente las causas estructurales del conflicto en Colombia. Este es un proceso que necesita más acompañamiento y que, en la actualidad, no marcha según las etapas que se habían establecido en la Ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas); cabe recordar que el proceso debería acabar en el 2021, pero hasta el momento solo van 3.500 hogares restituidos”, dice el profesor Bogliacino.

La otra línea se refiere al posconflicto en el sentido estricto, tanto por la implementación de los acuerdos de paz como por el proceso de reinserción de los excombatientes de las Farc. Según el investigador, en este caso también hay un elemento de incertidumbre muy fuerte relacionado con el tipo de gobierno que se tendrá en el 2018. “Hasta ahora, los resultados son pocos satisfactorios porque existe bastante heterogeneidad en lo logrado en las zonas veredales, hoy llamadas zonas de transición; hay muchas regiones donde no se implementaron los proyectos productivos y los excombatientes prefirieron buscar sus familias; otros se fueron a encontrar oportunidades en diversos lugares del país. Esto hace que, en parte, se pueda dar por fracasada la idea originaria de inclusión en varios territorios. Por tanto, el riesgo más fuerte es no lograr la inserción productiva y que esto sea aprovechado por grupos armados o actores ilegales. Un ejemplo fue lo sucedido en Tumaco hace poco”.