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Más crisis económicas llegarán mientras impere la financiarización

Bogotá D.C., 26 de mayo de 2017. Las finanzas tienen dos caras: la positiva, cuando a través del crédito apalancan la productividad de las empresas y las personas, y la problemática, cuando se centran en la especulación del capital para solo generar rentabilidad a través de artificios financieros. Esto lleva a que, por ejemplo, sectores como los de salud, educación y pensiones se conviertan en medios para producir valor y no en servicios sociales básicos, aseguró Diego Guevara Castañeda, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, en el Seminario CID: Financiarización. Historia, aproximaciones y debates actuales.

(Comunicaciones FCE – CID). Profundización financiera y financiarización, dos términos con origen común, pero con significados muy distintos. El primero se podría definir como el de las finanzas en pro del desarrollo (de las personas, las empresas, la sociedad); el segundo, como el de las finanzas en pro de las finanzas. El uno es virtuoso; el otro, vicioso. Es este último el que define bien las crisis económicas de los últimos años en el mundo, como el de las hipotecas subprime del 2008 en Estados Unidos, que dejó en evidencia lo dramático que puede resultar la financiarización de un sector económico. Esta fue una de las principales conclusiones que ofreció Diego Guevara durante el Seminario CID realizado 22 de mayo.

Según el profesor, quien es integrante del Grupo Socioeconomía, Instituciones y Desarrollo del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, el estudio de la financiarización de las economías es crucial en cuando el mundo abstracto de las finanzas sigue desplazando de forma alarmante el mundo real productivo. Esto significa que los beneficios económicos que produce el sector financiero están quedando encapsulados en unos pocos grupos de poder, que maximizan la generación de valor en los mercados bursátiles.

“Es importante no solo estudiar la globalización como libre movimiento de bienes, servicios y mercancías, sino también como el de flujos de capital financiero. En este último, existe una dimensión problemática, que afecta todos los aspectos de la vida, pasando por derechos sociales como las pensiones, la salud o la educación; por eso, los investigadores tenemos que estar muy atentos a las presiones que hace el capital financiero sobre estos sectores, al utilizarlos para maximizar su rentabilidad, pero sin tener mayores responsabilidades”, destacó el egresado del doctorado en Ciencias Económicas de la Facultad en Ciencias Económicas UN.

Dentro del sistema de financiarización de la economía actual, una de las mayores tendencias es que las empresas industriales y no financieras están destinando una parte importante de sus recursos a actividades y dinámicas estrictamente financieras en detrimento de la actividad principal de la firma, como lo han evidenciado los académicos desde 1996. Aquí, el objetivo es que la rentabilidad bursátil sea el camino más expedito para el éxito de la organización, algo que sería más lento a través de la actividad productiva por sí misma.

Un ámbito en el que la financiarización ha dejado huella es el de los hogares. Por un lado, las familias de clase media están comenzando a explorar las posibilidades del mercado de capitales, aunque en la práctica es una fuente marginal de ingresos; de hecho, es una tendencia que aún es incipiente en Colombia (como ejemplo está la emisión de acciones de Ecopetrol o Davivienda).

Por otro, debido al superávit logrado por las entidades bancarias –gracias a las mismas lógicas de la financiarización–, durante las últimas décadas ha existido un acceso masivo al crédito que, aunque ayudó a las personas a alcanzar ciertas metas (casa, carro y estudio), también las endeudó mucho más allá de sus capacidades monetarias. Lo anterior a raíz de que el trabajo asalariado ha perdido participación como fuente de ingreso y las familias, para mantener el mismo patrón de consumo, recurren a la deuda. En Estados Unidos, por ejemplo, se teme que una de las próximas burbujas por estallar sea la de los créditos para formación universitaria, debido a que son miles quienes ya manifestaron su incapacidad de pago.

En Colombia, como ya lo advirtió el Fondo Monetario Internacional a comienzos de mayo, es necesario “seguir realizando un seguimiento a los balances de hogares y empresas”, pues como lo informaron el Banco de la República y la Superintendencia Financiera a finales del 2016, los colombianos le deben a los bancos cerca de $174,6 billones. “Al dejar de lado las finanzas virtuosas se entra a las finanzas viciosas, que conlleva a un eterno círculo de inestabilidad, de nuevas crisis”, concluye el académico de la FCE UN Diego Guevara.